火曜日, 1月 12, 0022

POEMS OF A PENISIST Takahashi Matsuo

From Poems of a Penisist



Sleeping Wrestler



You are a murderer

No you are not, but really a wrestler

Either way it's just the same

For from the ring of your entangled body

Clean as leather, lustful as a lily

Will nail me down

On your stout neck like a column, like a pillar of tendons

The thoughtful forehead

(In fact, it's thinking nothing)

When the forehead slowly moves and closes the heavy eyelids

Inside, a dark forest awakens

A forest of red parrots

Seven almonds and grape leaves

At the end of the forest a vine

Covers the house where two boys

Lie in each others arms: I'm one of them, you the other

In the house, melancholy and terrible anxiety

Outside the keyhole, a sunset

Dyed with the blood of the beautiful bullfighter Escamillo

Scorched by the sunset, headlong, headfirst

Falling, falling, a gymnast

If you're going to open your eyes, nows the time, wrestler











The God Statue I Love



Your body is made of lily and sex

Piles of strong-smelling, night-illuminating lilies

Upon them your pageboy has spread the ointment of nard

For the lower half of your body you wear a bullfighter's tight

costume

The elegant joints of your big fingers press on the brocaded

arabesques

Beneath the costume, between the two overpowering thighs

Wrapped in highly fragrant clouds

Sleeps a beautiful lion cub, I think

The gentle beast is made of particularly splendid lilies

The suspenders press into your dark chest

The night sky framed by the lions silky hair

Hooked to the chain of stars a medal shines like the moon

One arm, gathering the flow of muscles, like a river

Leisurely hangs towards the center of the earth

The hand grips a whip

The leather lash of the whip snake-coils on the ground

You will suddenly jerk it up and imprint a swift welt on the

air

From the wound brilliant blood will spurt

I will put your standing figure

On the horse's fluffed buttocks, in the shining sky at dawn

On your shoulders

I shall put the wrestler's head as thoughtful as a forest

(I clipped it from the pictures in a sports magazine)


In the name of

Man, member,

And the holy fluid



Amen

Estudio sobre las malas hierbas TAKAHASHI MATSUO



Estudio sobre las malas hierbas



"En el mundo de las malas hierbas,

es constante la lucha por la supervivencia.

Concretamente, parece haber plantas

que segregan sustancias nocivas

para las otras plantas":



Tu, cuando eras alumno de la Escuela Secundaria y decías esto

en tu trabajo, en papel mimeografiado barato,

aún no sabías nada del alma de las plantas,

del alma de las plantas que se desprendía de sus cuerpos

espirituales.



No sabías nada sobre las sustancias del alma.



"Este no soy yo.

Fue mi alma quien mató a mi hermano.

Por eso os ruego que no me castiguéis a mí

sino a mi alma. Yo

no soy culpable".



Así se defiende el criminal.



Si dice que el alma del ser humano existe,

ligeramente desplazada fuera del hombre como imagen real,

ligeramente desplazada fuera de la planta de la vara de oro,
existe el alma de la planta de la vara de oro



El acto de la planta de la vara de oro,

sin embargo, no puede dejar de ejercer una influencia decisiva

en la planta de la vara de oro misma.



El acto del alma del criminal que ha matado a su hermano

pone a este hombre mismo de pie ante la horca.



Tú, que saliste al mundo del hombre apartando

una mata de la planta de la vara de oro que se balaceaba

ligeramente desplazada del alma de la planta dela vara de oro,

debías de tener, tú también, un alma que se balanceaba

ligeramente desplazada.



¿Fuiste tú o tu alma quién escribió,

en el trabajo, lo siguiente?



"En el lugar donde el año pasado

abundaba la planta de la vara de oro,

este año vemos que su número ha decrecido considerablemente.

Las sustancias nocivas para las otras plantas

quizás la destruya a ella también".



Traducción de Shigeko Suzuki, Junichi Matsuura y Lourdes Porta.

日曜日, 1月 10, 0022

como un niño llamando
 al mundo entero gimiendo
agarrado a llantos como papeles arrugados
y miradas de postoperatorio
 puedo nacer
ahora puedo nacer
y volver a nacer

土曜日, 1月 09, 0022




Why don't you ask me

How long I've been waiting

Set down on the road

With the gunshots exploding

I'm waiting for you

In the gloom and the blazing

I'm waiting for you



I sing like a slave I know

I should know better

I've learned all my lessons

Right down to the letter

And still I go on like this

Year after year

Waiting for miracles

And shaking with fear



Why don't you answer

Why don't you come save me

Show me how to use

All these things

That you gave me

Turn me inside out

So my bones can save me

Turn me inside out



You've come this close

You can come even closer

The gunshots get louder

And the world spins faster

And things just get further

And further apart

The head from the hands

And the hands from the heart



One thing that's true

Is the way that I love him

The earth down below

And the sky up above him

And still I go on like this

Day after day

Still I go on like this



Now I've said this

I already feel stronger

I can't keep waiting for you

Any longer

I need you now

Not someday

When I'm ready

Come down on the road

Come down on the road



My name, my nam

Nothing is the same

I won't go back

The way I came













水曜日, 1月 06, 0022

HIROAKI UMEDA




Hiroaki Umeda is a pluridisciplinary artist : choreographer, dancer, sound, image and lighting designer. His work is both minimal and radical, subtle and violent, and is created to be "experienced". He is now recognized more as a visual artist rather than a choreographer, a mover rather than a dancer.

日曜日, 11月 29, 0021

水曜日, 11月 25, 0021

火曜日, 11月 10, 0021

ECOS


letras elegantes

ecos de papel

repentina lluvia



voces ahogadas

rompe la luna

sombras que evocan









Nessun dorma! nessun dorma!

tu pure, o principessa,

nella tua fredda stanza

guardi le stelleche tremano d'amore

e di speranza.

Ma il mio mistero é chiuso in me,

il nome mio nessun saprà!

no, no, sulla tua bocca lo dirò

quando la luce splenderà!

Ed il mio bacio scioglierà il silenzio

che ti fa mia!

Dilegua, o notte!

tramontate, stelle!

tramontate, stelle!

all'alba vincerò!

vincerò, vincerò!

vincerò!

TURANDOT, de Puccini

水曜日, 11月 04, 0021

PLANO CONTRA PLANO





www.festivalperfopoesiasevilla.com
www.festivalperfopoesiasevilla.blogspot.com

土曜日, 10月 17, 0021

SINERGIA

by SANTOS


por fin la desambiguación años después
el del poder de las letras
y sus hermanas dinámicas
jugando todavía a todo o nada
por las calles de la inocencia
y sus acequias de ciudad próspera
miradas verdaderas
no time for love
letras hermanas dinámicas al poder
fabulosas acacias de otoño amarillo

..._...



años después las células dejaron paso a hermanas nuevas
de nombre también células
más cultivadas
más perlas de otro mundo
con cíclopes gigantes que babean
y que con el ojo rojo de la tercera generación de cíclopes
a distinguir no aciertan ciertos tonos entre el azul y el violeta
además llegaron tarde así que se quedan fuera
dear dynamic sisters
our time is here
sinergia
hementxe bertan



TIEMPO

es la hora de ser como tú
exactamente
soy como tú
a esa hora que el aire sopla sólo café helado
sólo a esa hora
que el sudor huele a semanas
sólo se cruzan las mascotas y sus amos
mayores caminando sobre la tenue luz solitaria
se propinan latigazos de desconfianza ciega en miradas concentradas
solo con muchas prisas
haciendo que el tiempo no corra hacia otros planetas
en sus brazos
para él
somos como el respeto de las lágrimas
amarradas al estómago:
se diluyen los horizontes
del yo
del tú
la forma
y el vacío

火曜日, 10月 13, 0021

RED


como una biografía autorizada

voces de morfina

sueños vacuos

y canciones desgarradas que se olvidan encima del escenario


redes calmas redes

arrebujadas

enrolladas en su uso


verde red

red verde

color tierra y cuerda floja

redes del tiempo concedidas al oportuno

redes del miedo por uno mismo enroscadas en su propia mente

redes al cielo

soles pequeñitos amarillos y repetidos

soles pequeñitos y desgastados


repetidos

les queda el consuelo de crecer para mañana mismo


mi pequeño amigo

火曜日, 10月 06, 0021

金曜日, 10月 02, 0021

LA SONRISA DEL MAR


mis rodillas

y yo

en forma de sonrisa

escribiendo

un poema de raíces

de carnes

y cabezas en una subasta




a las palabras de sol

les doy un baño


un respiro

y las saco

del pozo de la espera


de tu sonrisa

para mirarme en ella



水曜日, 9月 23, 0021

EN LA OSCURA PLACENTA

EN LA OSCURA PLACENTA Jose Ángel Conde Blanco

Un tapón en la existencia, para que no se derrame.
Esa angustia tan brutal de la habitación a oscuras,
en la que sabes que estás pero a la que nunca ves,
por mucho que avances por todas sus infinitas direcciones.
Me cuesta vivir lo mismo que escribir,
esa descodificación del absurdo vital
en un morse de puntos sangrantes como eternos granos supurantes
de una piel que nunca se reconoce,
arrojada al diálogo intraducible del frío aire respirado por el mundo,
pero que acaba por seguir palpitando.
De alguna forma comienzo a escribir como quien empieza a nacer,
tan necesario,
un cuerpo presionando con su vida a través de un túnel que debería ser cálido,
el dolor de parirse desde el interior,
el feto embadurnado de sangre creativa
sobre la plana hoja de papel de la existencia,
ese parto que escribe el mundo vacío,
aunque a veces el recién nacido no reconozca a la madre.
No necesito saber qué ser para ser.
Un festín de caras que se devoran
apartándose unas a otras en su camino virtual,
los neones vistiendo la pérdida de valores,
esa sociedad que me rodea pero en la que no estoy,
como un nucleo borroso alejado de sus electrones
que se coordinan en un juego perfectamente codificado, preestablecido,
pero que ni siquiera entienden.
Yo veo pasar sus dígitos como cuchillas,
en los días de la pérdida del cielo,
la lluvia cayendo espesa como si escupiera el rechazo,
empapándome.
Las almas de los seres humanos que podrían ser en mi vida
las dejo colgando en una percha de aislamiento.
El soplo del frío pasa siempre entre ellos y yo,
ese clima como un muro, esa estación de absurdo,
real como la vida de la que no se puede escapar,
sufriéndola con el aliento de mi cerebro atrapado
dentro de la línea congelada que atraviesa el mundo.
Camino tan solo que hasta las calles se apartan,
torturándome con los presuntos días de desahogo mal elegidos,
que siempre acaban en remordimiento,
ese ácido cotidiano que mi corazón bombea a mi sangre,
recordando que perdí el cielo por merecerlo,
haciendo de mi vida un anatema.
Solo porque convivo aquí dentro con todos mis espejos,
gaseoso entre estas nubes cuyas formas cambiantes
me hacen pensar cuántas vidas puede haber,
Incubado en las oscuras paredes de mi placenta.

金曜日, 9月 11, 0021



desde facebook para ti

火曜日, 9月 08, 0021

LUNAS DE CARTÓN


así

así como se acerca a la sombra


en el quicio del vértice de la cuenca


tres flores color roña orquídea


sabor piel ardiente


no catéis mi sabor a sangre

no os sequéis con mi sudor de calabaza

besaros sin pensar en el cielo que descansa antes de echarse los cinturones


abandonaros

como la noche abandona esos cartones de tinto del eroski

y marlboro light arrugado


hasta que llegue a asomar cartilago y el albor de la vida a cada roce


de humo de castillos


no penséis que camino por el silencio de los gestos

de hoy y de mañana

sueños de cartón poemas de cartón


un niño sólo de cartón


y presencia





美空ひばり Misora Hibari "~La vie en rose~"

Ave Maria by Hibari Misora 美空ひばり アヴェ・マリア

日曜日, 8月 16, 0021

SUENA COMO HUELE



"-Todos los futuros poseen una gran virtud:

la de no ser jamás como te lo imaginas"

decía Pavic´


palabras que siguen al agua

igual que las carroñeras que huelen el momento

atraviesan el hedor pacientemente

como si esperaran su turno en la feria de la física y la química


parece que entren suavemente

como las palabras

¡yo no sé!

pero no

no

no

y no se vuelve


"dentro de todo sí hay un pequeño no"

dijo el maestro Lledó

"ATERRORISMAR"

Elpais.EMILIO LLEDÓ 06/09/2005

Quienes pasan, en estos últimos tiempos, por aeropuertos de distintos países, sobre todo de EE UU, acaban por insensibilizarse y aceptar, como algo natural ya, los duros y desagradables controles a los que se ven obligados. Si tiene usted la piel pigmentada, con cierta tendencia a los tonos oscuros, es posible que los encargados de nuestra seguridad no se contenten, obedeciendo órdenes y consignas, con hacerle quitar el cinturón y los zapatos y tomarle las huellas digitales o faciales, sino que le hagan desnudarse casi por completo. Este hecho, que es sólo ejemplo, si se quiere inofensivo, por muy humillante y absurdo que parezca, es uno más entre centenares de agresiones a que pueden condenarnos los gobiernos que se alimentan de la funesta "cólera de los imbéciles" y que pretenden contagiárnosla.

Es cierto que con esas medidas, más o menos justificadas, se nos hace creer que nuestro vuelo, o nuestro acceso a un determinado edificio, es más seguro; y con la esperanza de esa seguridad aceptamos tales controles y acabamos incorporándolos como hábitos necesarios de nuestro comportamiento social, como accidentes inevitables de nuestra existencia. Es cierto que en un mundo aterrorismado hemos llegado a asumir que no hay otro remedio que resignarse a la presunción de culpabilidad de todo ser humano y a que, por unos momentos, tengamos que soportar la inclusión en una etérea lista de malhechores. Una culpabilidad universalizada que, irradiada a todo viajero o visitante, nos tranquiliza y nos asegura, pero que nos va inyectando en los recodos de nuestro ser esa nueva forma de miedo que me atrevo a bautizar con el nombre de aterrorismar. Es cierto, también, tal como nos demuestra, trágicamente, la experiencia que, por muchos controles que hagamos, no podemos evitar el acto terrorista que haya sido realmente maquinado. Y es cierto, entre otras muchas certezas, que, al parecer, las empresas de seguridad son, como es lógico, un excelente negocio.

Bien es verdad que un porcentaje importante de los políticos que reinan en nuestras ilustradas democracias suelen ser personajes, digamos, de medio pelo, cuando no fanáticos atontolinados, individuos de oscuras biografías, perturbados por ideólogos de distintas sectas que les agruman el cerebro y les hacen hablar por boca de ganso. Los gansos no son sino los otros, los que realmente tienen en sus manos los negocios, las empresas, las inmobiliarias, las compañías petrolíferas, las fábricas de armas. Son gansos, efectivamente, por su inhumano y desesperanzado cerebro; pero astutos, implacables, ignorantes, crueles. Ellos mandan tirando de los hilos de sus intereses, de los que, en bastantes casos, hacen partícipes a sus mentecatas marionetas.

Porque nada hay tan peligroso como un mentecato armado, un idiotizado activo, movido por unas cuantas frases hechas: "eje del mal", "destrucción masiva", "implantar democracia", "defender la identidad", "efectos colaterales", "ayuda humanitaria" y, la más reciente, "combatir el terrorismo". En muchos casos, el terrorismo, como eslogan publicitario, con todas las tristes y lamentables excepciones, es un invento y un fomento de estos señores, que lo cuidan y desarrollan con extremado esmero. La creación del terrorismo, como peligro universal, es una de las fuentes más lucrativas para mantener encendido el fuego de la guerra. Una guerra que no cesará "mientras", como decía el poeta, "haya alguien que saque tajada de ella".

Ese fomento del terrorismo permite a esos poderes, tan sanguinarios como los mismos terroristas que ellos azuzan con sus bestiales y despiadadas guerras, machacar con bombas de racimo u otros monstruosos artilugios a un país como Irak y causar miles de muertos y heridos civiles inocentes -todos los muertos de todas las guerras son inocentes-, arrasar poblaciones enteras, mutilar niños. Basta con visitar los hospitales de Bagdad de la mano de algún médico sin frontera, pero con piedad, para comprender la otra forma de terrorismo, que sirve, paradójicamente, para alimentar el terrorismo de los desesperados, de los obnubilados, de los fanáticos. Por supuesto, no más obnubilados y fanáticos que los pontífices del "eje del Bien". Nadie con un poco de capacidad para entender habrá creído nunca la bazofia ideológica que chorrea entre las neuronas y los comportamientos de semejantes individuos. A no ser, claro, que hayamos perdido los papeles, los papeles del sentido común, de la justicia, de la bondad. Por cierto, y a propósito de bondad, el filósofo había escrito: "Aquello que distingue al hombre justo y bueno es ver la verdad en todas las cosas, siendo, por así decirlo, el canon y la medida de todas ellas". Pero es muy posible que entre esos papeles perdidos se halle, además, el papel de la verdad. Porque siempre se nos había informado de que un hermoso lema de honradez en la cultura de los Estados Unidos era el no permitir la mentira, y menos en un político. Parece, sin embargo, que esta consigna ética es otra frase hecha que, por lo que estamos viendo, no sirve absolutamente para nada. Sabemos que no había armas de destrucción masiva y, con una elemental lógica, deducimos que una buena parte de las noticias con que nos han bombardeado eran totalmente falsas o fruto de manipulaciones desvergonzadas. Pero ningún político predicador de esas falsedades ha dimitido, ni ninguna presión de la opinión pública les ha obligado a hacerlo.

Tal vez esta insensibilidad social, esta ceguera ante los derechos humanos, que permite mantener cárceles secretas, aislar y maltratar en múltiples Guantánamos a muchos inocentes, entregar hipócritamente a supuestos sospechosos para que otros gobiernos los torturen, es fruto de esa peculiar forma de asustar y atemorizar como es, hoy en día, aterrorismar. Una palabra que expresa todas las modificaciones que, en nuestro mundo, es capaz de experimentar el inevitable miedo al que siempre estuvo sometida la humanidad. La peste, la sequía, el hambre, las guerras y otras plagas semejantes han poblado la historia humana de infelicidad y angustia, y siempre hubo quien sacó provecho de ella sometiendo a la gente con las armas o, cuando ya no era posible, con el dominio sobre sus cerebros, sobre sus consciencias. Siempre hubo administradores ideológicos del miedo que podía, en muchos momentos, hacer de nosotros individuos irracionales, despiadados y agresivos. En nuestro tiempo, ya no tenemos que atemorizarnos sólo por las catástrofes naturales que nos sobrevengan, sino sobre todo por las que provocan aquellos que desde distintos torreones del poder pretenden atontarnos, aterrorismarnos y dominarnos, con los productos de sus desvencijados cerebros.La utilización del terrorismo como excusa es una forma de meternos miedo en el cuerpo. Con ello se justifica no sólo la violencia personal que podamos ejercer contra los indefensos, o contra otros tan aterrorismados como nosotros, sino para justificar la de aquellos que se permiten asustarnos continuamente, acosarnos con el terror de sus noticias o de sus actos y seguir cultivando el miedo, motor siempre de la violencia y la agresividad. Ya no estamos únicamente atemorizados, sino aterrorismados. Basta que alguien grite la palabra 'terrorista' entre una multitud para que, como acabamos de tener noticia, ocurra la tragedia del puente sobre el río Tigris. Porque la inseguridad, la infelicidad, el terror que filtran en el cerebro de sus súbditos, obedecen ya a un mundo de mensajes, de comunicaciones, de manipulaciones que fluyen por los medios de información, que sirven para globalizar las noticias y, de paso, globalizar el terror, incorporar el terror en nuestra mente, poco a poco, para permitir la existencia y el imperio de los imbéciles y de su cólera. Cuando en algún aeropuerto del globo le hagan a usted quitarse el cinturón, ese pequeño y estúpido gesto del que, por supuesto, no es responsable el funcionario que se lo indica, sepa que es una casi insignificante forma de irle, poco a poco, inoculándole terror, desconfianza, inseguridad, infelicidad, ignorancia, agresividad. Le están aterrorismando.

Emilio Lledó es filósofo y escritor.

金曜日, 8月 14, 0021

camina hacia el pisto cortado con huevo


como lo hacía la abuela de hierro


deslizándose entre yunques y tatuajes de soldado


cazador y herrero


bajo vivo fuego


corretea como la levadura al mojarse


y salpica como una señora amostazada escupe sangre


reflejos


de mar en vida
de calaveras en el mar
hay otros mares
hay otros mundos


水曜日, 8月 12, 0021

Los abrazos no dados

MARUJA TORRES 09/08/2009

Muere alguien cercano –y, créanme, estoy en una edad en que ello sucede a menudo-, y me pregunto si le abracé lo suficiente. La memoria contiene atenciones dedicadas a la piel, al perfume de cada uno. En mi olfato evocador permanecen los referentes de esa persona con la misma exactitud con que ahora mismo, si cierro los ojos, evoco el olor de la gente viva a la que quiero, tanto si permanece lejos como si voy a encontrármela en el transcurso del día de hoy. Registramos la percepción que recibimos de las personas amadas –y hay muchas formas de amar, afortunadamente–, el aroma que desprenden y la manera en que nuestra capacidad para el encuentro lo adopta y clasifica. Pues se mezclan, en los sentimientos que perdurarán para el recuerdo convertidos en una sensación única, el olor del otro y nuestro don más o menos afilado para recibirlo.
Y es entonces, cuando alguien muere, y te llegan a los sentidos el vaho de su cabello en verano, la frescura de sus pecas en invierno, el mensaje de su ropa… Es entonces cuando te preguntas si os abrazasteis lo bastante.
Inevitablemente, uno mira alrededor para comprobar si está abrazando lo bastante a quienes le rodean y le importan. Y comprende que hay mucho abrazo vano y mucho besuqueo en el aire, pero que nos falta acercar el pecho, darse con el torso uno de esos toques profundos, una de esas transmisiones de afecto que el otro metaboliza, que acompañan.
¿Se han dado cuenta de la cantidad de personas que retroceden un paso cuando pretendemos abrazarlas así? Sobre todo hombres. Los hombres sufren, para su desgracia –no es el caso de los gays, desde luego-, de falta de aprendizaje para los contactos que no sean sexuales. La ternura los inunda, pero carecen de espitas para darles cauce. Entonces los abrazas y callan, temiendo que se vaya a abrir el mar Rojo y los vaya a engullir, o que se vaya a abrir el mar Rojo y sencillamente los escupa. Es decir, temiendo, pero no sabiendo qué temer. Estamos en una época en que el contacto físico sentido, no el de las palmadas en los hombros ni las formalidades, acobarda.
No hablo de amantes –ése sería otro cantar: que hablen quienes aún tienen hormonas–, hablo de amigos. ¿Nos apretamos las manos, no para saludarnos, sino para comunicarnos? ¿Lo hacemos en público, sin importarnos los demás sólo porque nos lo pide el cuerpo, sólo porque nos parece necesario, sólo para decir “estoy aquí, contigo, como siempre”? A veces sí. Pero no con tanta frecuencia como deberíamos.
Hay personas ríspidas, hirsutas, erizadas. Me faltan definiciones, pero muchas tienen que ver con los moluscos. Mal educadas en las emociones físicas, con una infancia a cuestas que aún destila sequedad o exceso de leche materna, y que tienden a envararse, confundiendo la sobriedad con el papel de lija.
Hay gente que no sabe abrazar y que no lo sabrá nunca, con lo que eso supone de soledad interna para ellos, y de despellejamiento de los abrazos de uno, de frustración. Y hay gente que abraza demasiado, tanto que se desvaloriza, y termina dando tanto que da muy poco.
Pero entre medias hay personas que aprenden a abrazar, que superan el miedo al compromiso –o simplemente, a no saber hacerlo, a que se les note la falta de costumbre– y que se van abriendo de a poquitos. Créanme de nuevo –pues entre lectores y leídos siempre hay algo de relación de mutua fe–, es una sensación extraordinaria asistir a eso, al descubrimiento de los tiernos gestos físicos, gestos amistosos hasta el tuétano, gestos puntuales que acercan más que las palabras o que dotan de sangre y calor a las palabras, o que hablan con una elocuencia para la que aún no hemos inventado palabras.
Hay personas que aprenden a abrazar, y personas que aprendemos a apreciar su esfuerzo y a respetar sus caminos. Y agradecemos que eso ocurra, porque es un trabajo que habremos hecho en vida y del que nadie se arrepentirá.

月曜日, 8月 10, 0021

mi pequeño aroma


un palmo de vida
como dulce de arena entre mis dedos

invitándonos a esos lagos de emoción incontrolada



mis manos colgando de nubes en mis ojos

nubes y cáscaras de mar

dando la vuelta al horizonte

que engulle



y al nacer

pagar el alquiler siendo solo un bebé

para proteger a todo el mundo

y así

conmigo de la mano

esperas despertar

火曜日, 8月 04, 0021

natasha


relato inédito de nabokov, escrito en berlín en el verano de 1921
formará parte de los cuentos completos que se publicarán el 7 de octubre en alfaguara
necesitarás 8 hojas 8 para imprimirlo


desdeLa Petite Claudine 3.0

desde manifesta7

:D

月曜日, 7月 20, 0021

BALEIKE


caricias encerradas

huele a muerte

rodillas a sus besos


金曜日, 6月 26, 0021

haiku


El mar ya oscuro:

los gritos de los patos

apenas blancos


Matsúo Basho (1644-1694)

火曜日, 6月 09, 0021

by Santi Bañon, Pasadizo de la Jacoba. Iruñea.

probablemente me dediques un rato

unos instantes bien vivos y de entrepuentes

redondos astronautas del saber

cubiertos únicamente de mares de dedalera

chupamieles

foxglove

bloody fingers

kukuprakak


y miles de patitas cortas

日曜日, 6月 07, 0021

1

por sÍ solo no tiene movimiento
nI se traslada
ni siquiera se degrada ni desaparece nunca
y está todo por dentro
y hasta por fuera queriendo entrar
entra golpeando con aire de saxofón y humo verde
nos retiene
y ve con desconfianza las aperturas
me retiene
mientras fuma
saca algo del pequeño bolsillo cuando se echa primero
un ala negra a un lado
otro ala negra al lado opuesto
arranca en un suspiro de papeles secos
y restos de evolución
sobre el azulejo mojado.
se gira sobre su mirada avergonzada y en botella color chocolate
-'ta luego, hermano.

金曜日, 6月 05, 0021

土曜日, 5月 16, 0021

JOSÉ JUAN TABLADA

photo by MIGUEL MICHAN
MARIPOSA NOCTURNA

Devuelve a la desnuda rama,
Nocturna mariposa,
Las hojas secas de tus alas.
José Juan Tablada
UN DÍA... (Poemas sintéticos)
Caracas, 1919


JAPÓN


photo by MIGUEL MICHAN

金曜日, 5月 15, 0021

Cai Guo-Qiang. Queremos creer

Cai Guo-Qiang. Photo by Timothy Greenfield-Sanders



Fuegos fatuos
Queremos creer porque nuestro tiempo es limitado y somos mortales. Pasan los años y cada vez descubrimos más cosas donde depositar nuestra fe. Lo contrario es desertar de la estética. Desde el gran acontecimiento olímpico de 2008 hasta los guerreros de terracota de la dinastía Qin hay un viaje de más de dos mil años de historia de civilización china, pero la eminencia de Mao Zedong fue la roca sobre la que acabó estrellándose una cultura que hasta ese momento sabía distinguir entre trabajo manual e intelectual. Con todo, hay que creer, aunque para conseguir la instantánea de la inmortalidad (o su posibilidad) sea necesario recrear el mayor espectáculo del mundo. Cai Guo-Qiang nació en Quanzhou el año en que Mao lanzó la campaña de las Cien Flores y el Gran Salto Adelante, que pretendía alentar la productividad en una China todavía medieval. Hoy, a sus 52 años, su fama orilla lo fantástico. Maestro de las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Pekín, su obra está destinada a definir a predecesores y legatarios de una tendencia en los equipamientos culturales ligada a la espectacularidad.


El trabajo de Qiang se apoya en los pilares de la memoria y en una ansiedad freudiana por lo que vendrá. Su base son los principios geománticos del feng-shui (la site-especificidad oriental) y la teatralización del huoyao o "medicina de fuego", el único avance tecnológico chino del último milenio que ha tenido repercusiones globales: el artista prende fuego a la pólvora y las mechas, colocadas sobre papel fibroso, éstas explosionan de manera que crean un residuo calcinado del material original. Materia y energía están en la misma medida (des)materializadas, un recuerdo idealizado de la revolución cultural maoísta, "sin destrucción no hay construcción". El paso de un estado a otro constituye tanto el método como el significado de su arte. Utopía socialista y fracaso.
Qiang fue el primer artista chino famoso internacionalmente. Se instaló en Japón en 1986 y, 10 años más tarde, se trasladó a Nueva York, donde vive. En 1999, de la mano de Harald Szeemann, pasó a ser un artista denostado por su propio Gobierno cuando representó a su país en la Bienal de Venecia, con la instalación Patio de la recaudación de la renta, recreación de un conjunto escultórico icónico del realismo socialista, por la que se le concedió el León de Oro. En ella se representaba la miseria de los campesinos a través de 114 esculturas de barro de tamaño natural. La obra había sido durante cuarenta años la imagen política más copiada, ubicua y con mayor carga emociona l después del retrato de Mao. El Instituto de Bellas Artes de Sichuan, donde se creó la pieza original en los sesenta, pretendió llevar a los tribunales a Qiang por plagio y violación de la "propiedad espiritual". Una "copia" de esta obra se muestra ahora en el Guggenheim-Bilbao, realizada por colaboradores, artistas y estudiantes de la capital vasca. La acompañan los vídeos de sus proyectos con fuego -Proyecto para alargar la Gran Muralla China 10.000 metros, Proyecto para extraterrestres, El siglo de los Hongos Atómicos- hechos con la ayuda de cientos de voluntarios, y la instalación de mayores dimensiones realizada hasta la fecha, Inoportuno, que consiste en 9 carrocerías de coches dispuestos en una progresión cinética que simula una explosión.
La obra de Qiang no puede entenderse sin los fundamentos de Michael Heizer, Robert Smithson, Nancy Holt o los Nouveaux Realistes, quienes ya en los setenta se comprometieron con los problemas de acumulación y gasto con relación a la devastadora destrucción de Europa después de la guerra. La diferencia, en el caso del autor chino, es el significado apocalíptico que se le infunde desde el museo. Reducida a cenizas cuando uno deja de contemplarla. Quiero creer.
ÁNGELA MOLINA 09/05/2009, elPais

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木曜日, 5月 14, 0021

a veces el mundo causa temor

como si Asia liándose a bofetadas entre las cuerdas liadas

gimiera en su pequeño placer
con el otro pie que le queda libre

diez y nueve

diecinueve

veintidós

veintisiete

la bienvenida nos conoce bien como cables enroscados en su propia electricidad goteada como la baba de un bebé

viscosa y roja de pálpito escurridizo

y dedos de cuarentón

muchas más

más y más

y más células

llorando a los juguetes en el fuego

invocando entre dientes a las segundas oportunidades y roces

lloran

ciento treinta y seis células bañadas en química subterránea
biología encerrada
en bocanadas de espera y amoniaco


月曜日, 5月 11, 0021

el viejo tocador de la abuela

refleja una blanca historia de ilusiones truncadas

de faldas alumbradas como enaguas ardiendo

y costureros encendidos.

hay unos pequeños prismáticos

pequeños como los de juguete

a través de ellos se puede ver un llanto frío pero arropado

triángulos de amor cosidos a sangre y a fuerza de columna

reducida a un triste recipiente para perfume barato

con su bolo para dosificarlo

gotita a gotita como las despedidas

las mentiras han pintado las caras de las suyas

burdamente

son sangre

y los prismáticos sí son de juguete

y el cielo está con nosotros

nuevos mares nuevos

nuevos océanos y grandes caudales de agua

mares de adelgazante y edulcorante

color ginebra y frambuesa pausada como las rodillas en el aire

o palabras en el agua.

el huerto de siempre sigue tan majestuoso como antiguo.

la mar es la maestría

son enganchados
encogidos como los rulos debajo de la redecilla
ahora se arrugan como las sábanas
son esos sentimientos escondidos en el riñón
esperando explotar
pero toda la oscuridad se agranda
a golpe de tonos apulmonados y codos que huelen a franela como espejos que crecen y crecen
explotan átomos en mi cuerpo
mi mente intenta cantar
silbar
mirar hacia otro lado...
a los metros andados
vuelve el cuello
como las calles de Berlín

Baby Dee "The Dance of Diminishing Possibilities"